martes, 13 de diciembre de 2011

Nueva emocionalidad- sentación- emociones complejas por Maria Ceña


La estética que entreteje la unidad del lenguaje coreográfico es la nueva emocionalidad, término que acuñamos como la contradicción del sujeto contemporáneo, contradicción de ser dos en uno, de estar sujetos a algo que no manejamos, a algo que falta y falla. Por esto el cuerpo que aparece es un cuerpo no completo, que engendra otro tipo de belleza que niega el ser igual a todos, la fascinación por la imagen preponderante de los mass media, y da cuenta de la condición de un cuerpo parpadeante entre lo pulsional-animal-pasional y un rotar hacia dentro, que busca el espacio de la interioridad del pensamiento.

La nueva emocionalidad- tiene como objetivo relacionar y estimular los diferentes sentidos y modalidades perceptuales, para llegar a otros estados de conciencia, que llamamos emociones complejas, que vienen a la superficie gracias a estas asociaciones no racionales pero que de alguna manera están habitando nuestras profundidades.

Con respecto al espacio lo concebimos como un lenguaje desde donde percibimos al mundo. A esta operación la llamamos sentación, mas allá de la representación moderna y la presentación contemporánea, la sentación va al asiento de lo otro y el otro, es decir que salimos al encuentro del acontecimiento. Para ello damos un salto para que suceda, nos arriesgamos allí, en ese abismo entre el viejo espacio donde se impulsa el salto y el nuevo lugar donde se cae. Entonces este salto es condición de la caída a la nueva posición que implica nuevas perspectivas para experienciar el mundo y por consiguiente nuevas maneras de percibirlo en una multiplicidad de órdenes

viernes, 14 de octubre de 2011

Una danza, un sceña-lamiento por la Lic. Guadalupe Ceña




A diferencia del sujeto contemporáneo que no se cansa del incesante movimiento que lo aliena y lo sumerge en un mundo de anonimatos, el poeta en su labor creativa señala aquello que surca lo verdadero. En esta labor se fusiona una artista, María Ceña, con la poesía que nace del lenguaje de una danza que ella misma crea.

El modo particular con la que se manifiesta esta danza se despliega en movimientos que muestran formas novedosas e inconexas.

En las obras en donde se expone este nuevo lenguaje encontraremos dos órdenes de rupturas que nos mantendrán alejados de la narrativa de historias predecibles, lógicas y comprensibles.

Una ruptura del sentido. Lo convencional hace un paso al costado y quizás no podamos dar cuenta de la historia que se pone en juego, pero esto no excluye el hecho certero de que lo presenciado afecta.
Una ruptura de la armonía. Los movimientos son fragmentados manifestando un funcionamiento corporal escindido, sin las envolturas ilusorias de la imagen que tiende a unificar.

Esto da como resultado una emocionalidad más cercana a la angustia, que a la plenitud. Por eso es que considero que esta danza aborda de un modo singular lo real de nuestra existencia, un modo singular que pone el cuerpo en movimiento dejando en evidencia la verdad de lo imposible.